lunes, 17 de septiembre de 2018

Pasa el secreto


Amanece la mar en calma
por el vergel de tu cuerpo,
amapolas adormecidas
buscan tu coral de manto
negro.


Se refugian las palabras
en la pirámide de tus besos,
en el perdido río, que las
sombras han tejido, hasta
diluirme en ellos.



Ilumina tú sonrisa el camino
de la noche, abriéndose en flor
la llama del recuerdo, quema
como una nostalgia, ruge como
un león, se agarra como la boca
de una serpiente,
agoniza el pensamiento, pasa
el secreto.



Mi mano se agita tras la ventana,
un adiós de miel y hiel
resucita el olvido,
gavilanes surcan el cielo,
tras las mazmorras del encierro,
palpita una rosa negra, en la isla
de tu mirada.





Soledad

jueves, 13 de septiembre de 2018

La mar es mujer, es enigma.


Se rompió el día,
cubriéndose de noche,
se encogió la luna,
no tuvo un reproche
sabe de la mar,
sabe de su amiga 
eterna,
conoce su desgarro
y amargura, bien sabe
de sus penas,
es su espejo, en ella
...se refleja.

La mar, está encendida
como una antorcha de 
agua inquieta, 
es mujer, es coqueta.
Danza en una Isla, 
se contonea, en la suave
brisa de las entregas
su pelo de espuma, 
se derrama, sobre 
la fina arena,
enredándose en amores
entre los marineros que 
piden sus favores, en el 
centro de su ira.

El viento,la silba, se levanta
en perdones,
más ella con desdén hunde
su sin sabores
le duele el corazón de roca
marina,
la pisaron su verdad 
y sus razones.
Es mujer, es enigma.


Soledad

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Pesares


Suena una música,
en sus sonidos
la ausencia se deshace.
La mirada se pierde,
la pena es más pena,
más fuerte la mirada
más fácil el deshielo,
puedo pisar las hojas
llego a enterrarme
en el cuerpo.

Es cuando en este
momento,
en este instante,
se abre un sol entre los
ojos,
una luna entre los dedos,
una ventana de estrellas deshechas
tan solo para cubrir el Universo,
hacerlo nuevo,
hasta hacer vivir la ilusión 
en un corazón de lirio.

Se asoma la sombra,
es el quiero, y no puedo,
el brinco astuto
al borde el silencio,
el suicidio vivo del
brindis,
susurrando, un te quiero.


Se hace escuchar el grito que trenza el álamo callado. Deshojo al tiempo, para que luego no diga
que no fué nada, lentamente abro sus calles de luces, penetro en el velo que cubre la maleza,dormida,
que de tantos sórdidos andares, evocan un camino en ese hondo pesar que le cubre.


Soledad

martes, 11 de septiembre de 2018

El ciclo siguió



Bajando por la ladera que besa la Vega, los vendimiadores vamos cantando.
Unos van en carros llenos de flores silvestres, otros andando con nuestras cestas
de mimbre fuertemente abrazadas a la cintura. Un variopinto cuadro, lleno de colores
atrayentes, arte y belleza laten en la mirada.


El cuerpo arde, más y más cuando el Dorado salpica pícaramente con sus manos de agua
mis piernas, dando paso a la granada que en mi habita, en sus aguas se reflejan dos lunas
negras ¿serán sus ojos de mirada eterna?.

Gea nos mira, echa para atrás su pelo de largas hierbas, abre sus raíces, nos grita ...
!!! Vamos empezar, no veis como rebosan los viñedos, rojos, blancos, etéreos, hijos también
vuestros!!! no desperdiciéis ni un momento, Baco me tiene que volver amar. El ciclo vuelve
a empezar.

Las estrellas brillan más, desde la más pequeña hasta la más grande hacen conjuros estelares,
los vientos mágicos nos ayudan a recoger la simiente que la Madre Tierra ha de parir.
Ni un grito de su boca de sabia salvaje salió, tan solo miró a Baco y un guiño coqueto le mandó.


Soledad

martes, 4 de septiembre de 2018

Hoy no es ayer


Parece que se reclino el tiempo, cuan grande era la aventura,
detrás de la cerradura de este corazón que palpitaba en la sombra
de tú beso.
No sé cuantas arritmias tocaron los tambores en las puertas del callado
te quiero,
No sé cuantas pasiones, se conjuraron en la cripta donde se revelan los
vivos y los muertos,
macerando mil locuras, gritando tú nombre en las puertas de un verso.
En esa niebla maldita
donde una flor se hace
escarcha
y se pasea con su capa
tapando los abismos de
tu cuerpo.
Pasaran, los pasos callados,
en silencio y de rodillas,
que será el tiempo del delirio,
y una hoja en blanco con su filo
de papel,
hará sangrar al crepúsculo,
despertando a los campos
yertos.
Hoy, que no es ayer, se abre
el amanecer sin espinos en
la mirada,
para derramar gotas de metal
que en entre mis dedos van
encerradas.

Soledad

jueves, 30 de agosto de 2018

Los cedros duermen su suerte


Me miraras de frente lo sé,
Querrás saber si llevo tatuado
el último aliento que con tu 
lengua de viento dejaste 
en mi espalda. La tristeza
late fuerte.

Me pregunto.

...Que paso, 
que locura hace vivir 
entre el cielo y el infierno,
aún así acariciar la humanidad,
silenciar el miedo
como moneda de cambio,
el terror siempre vuelve.

Que me enseñen la justicia,
el hilo que sin ira define.
la suerte, no la sentí,
no la siento, quién la puede
definir, quién tiene el bastón
que señala el beso de la muerte.

Callaré, los Cedros duermen
su suerte.


Soledad

Luna herida


Una luna encendida, arde en llamas,
el camino es largo,
late amargamente en silencio,
estrechas masas de arenas me llevan
hacia la montaña,
reposan las cenizas,
esas cenizas que arrasan, en ese
devastador resurgir de lamentos.
Sus gritos son como partículas
en el aire,
esas almas rendidas por aquellos
que no resurgirán entre las risas,
ni pensamientos,
callaron sus voces los sollozos
de sus verdades.

Armada de vida...quiero desplegar
mis alas,
no me da tiempo, lo incierto invernará
en el tiempo.
Naufragios de ramas alzadas, agrietadas
por cada pensamiento contenido,
de tanto desnudarse se lamen solas las
heridas
esas que no vestirán nadie.

La luna roja necesita fulminar...
cada rayo devora en fiera tormenta,
cuerpo a cuerpo,
mediando en el intento de la desesperación
las cuales inunda de aguas saladas
mareas que no son mansas,
aún así
devuelven sus hijos a las arenas quemadas.

Se despliegan mis manos, se hacen dardos
afilados,
en la mirada se va la incógnita de la presencia,
intactos sentidos que estremecen el vaivén
de unas olas, que ven, que miran la verde
hierba, enclavada en la flor del Valle,
donde viaja el día y la noche de un mundo
apartado,
un mundo que brilla por ser.


Soledad