miércoles, 14 de noviembre de 2018

El momento


Tenía la mirada fija, en un punto inocuo, transparente para sus ojos, incierto para cualquier mirada que no hubiera atravesada el momento.

Estaba perdido en sus pensamientos, hablaba despacio alargando las palabras, sus dos cuencos a la vez que vacíos los cegaban cristalinas lágrimas que tantas veces habían llegado hasta la comisura de sus labios, los cuales habían bebido de la sal de sus penas, lágrimas como flores enajenadas, mordidas calladas.Quiso atrapar el momento, aquel distante en el tiempo, pero el cual era suyo, tan suyo que la piel se le quebraba aletargada, sus manos inmóviles y un cigarrillo que sus dedos quemaba.
En el momento, en ese preciso momento se hicieron corrientes de agua sus palabras.

¡ Ves aquellas zarzas ! hay un bolero de piedras enterradas, allí fue tan mía, allí sembré sus entrañas, navegué en su cuerpo de piel eterna enamorada, fui luz en el Universo, sus montes de teíde temblaban, atravesé su boca de caramelo ilusionada, perdiéndome en la espesura de aquel indescifrable momento, fue infinito, fue inconcreto.

¡ Cuantos años de esperanza ! cuantos años de miradas, cuantas añoranzas, los hijos al igual que nacieron crecieron y se fueron, no importaba que este viento cortara la placenta de sus cuerpos, no importo que la mujer les besara y acariciara en su tierno regazo, se fueron, vivo solo en este infierno, hoy vengo de enterrarla, no dejé mi último pensamiento, ¡ Aqui dentro muy dentro me habla ! - se golpeaba el pecho con la furia que la fuerza de su sangre derrama-.

Cogí el momento que sus ojos me miraban con ese corazón herido, con la voz maldiciendo a ese dios del que le hablaran. Quise desnudar la vida para darle su Serrana, devolverle los años pasados, envolverle el presente en cajas de plata, imposible ya todor era nada, miré la tierra donde dos cuerpos se hicieron bolero donde la mujer fué amada, pero era tan imposible como querer hacer de la noche mañanas, tanto se quiere hacer, y no se puede hacer nada, tanto es que hasta las palabras sobraban.

La tarde oscurecía las sombras de luces como manantiales paradas, y aquel hombre sumido en su corazón sin palabras, murmullo de sedas quebradas.

El atrapo el momento y yo, atrape su mirada, hice una promesa por el fin de los tiempos, una promesa que no me costara nada, poner fin a los recuerdos que no sirven más que pá abanicar el alma, aquellos que quedaron en un momento haciendo senda de tristeza, no son mis caminos ni mis cadenas, abrí el pozo de la sin nada,llamé a la kalima que cegadora pasaba, ella todo lo arrastra.

Cerré la puerta en el momento, dejé que los consumieran las llamas, quizá en el tiempo maduren y olviden, se hagan flores en los desiertos, agua que toda nazca, y las sombras escondidas lápidas mordidas entre las cuerdas de mi guitarra.

Soledad